Sarkozy diseña un nuevo Gran París para integrar la conflictiva periferia

© El Paìs. Antonio JIiménez Barca

10 arquitectos presentan los planes de una capital de ocho millones de habitantes.
Las propuestas son impactantes: el arquitecto Antoine Grumbach es partidario de que París se extienda hasta el mar a través de la histórica arteria que ha articulado siempre la ciudad: el Sena; Christian de Portzampac ha diseñado un metro aéreo de 40 paradas que rodea la ciudad como una cremallera circular. Jean Nouvel ha dibujado ecociudades en las islas del río a varios kilómetros del centro de París.

Diez equipos de arquitectos y urbanistas recibieron hace más de un año un encargo enorme de parte del Gobierno francés: imaginar y diseñar el futuro de una gran ciudad de ocho millones de habitantes compuesta por el pequeño París que todo el mundo conoce, de dos millones de pobladores, más el centenar de localidades que lo rodean, y donde actualmente habitan los seis millones restantes.

Hoy por hoy, París y su periferia no se entienden: los transportes públicos que unen una y otra circulan por lo general abarrotados, hay atascos interminables y existen ciudades enteras a pocos kilómetros de la torre Eiffel en las que las condiciones de vida son un desastre. En una de estas ciudades-miseria, Clichy-sous-Bois, prendió la mecha que en 2005 sacó a cientos de jóvenes de los barrios de la periferia a quemar coches en una revuelta improvisada sin objeto claro. Aislada, deslavazada, construida sin ningún plan urbanístico, sin metro, ni tren, ni plaza, ni centro, llena de altísimos bloques de pisos abarrotados de parados, Clichy-sous-Bois ejemplifica el divorcio entre las afueras de la capital y el París de las postales.

Integrar todo en un Gran París con vistas a 2030 ha sido el desafío de los 10 equipos de profesionales, integrados por arquitectos y urbanistas, pero también por geógrafos, demógrafos o, incluso, meteorólogos, que ayer presentaron sus proyectos de la ciudad del futuro.

El más original, sin duda, es el proyecto de Antoine Grumbach, que pretende crear un eje que enlace París, Ruán y El Havre. Así, la capital francesa se extendería hasta el mar. « Las vías navegables son las menos contaminantes », aduce el arquitecto.

El británico Richard Rogers insiste en la necesidad de equilibrar « los barrios pobres y los ricos ». El arquitecto ha concebido un Gran París cosido por tranvías de modo que de aquí a diez años el habitante de esta ciudad pueda aparcar definitivamente el coche. También ha diseñado jardines en la superficie ahora inútil que ofrecen los techos y azoteas de las casas de millones de habitantes.

Otro arquitecto francés, Christian de Portzamparc, ha decidido encarar uno de los principales problemas de la periferia parisiense: todo pasa y ocurre en el centro de París. Para ello ha concebido una enorme estación de trenes en la localidad de Aubervilliers, a la que llegarán los trenes procedentes de Bruselas, Londres y Francfort. Para que la periferia bascule y se mueva de manera independiente del centro, el equipo de este arquitecto propone un metro aéreo que circulará paralelo al Periférico (autovía que rodea París).

Hay más ideas, como la de convertir en una suerte de Central Park rodeado de rascacielos el parque de La Corneuve, en plena banlieue, o la de dividir la megalópolis del futuro en 10 ciudades autónomas de 500.000 habitantes en las que nadie emplee más de 30 minutos en desplazarse de casa al trabajo.

La pregunta del millón, claro: ¿qué va a pasar con estos proyectos, alguno va a saltar del plano a la realidad? Nadie lo sabe por el momento. El Ministerio de Cultura recuerda que no se trataba de convocar un concurso, sino de buscar ideas ambiciosas (y caras) que tener en cuenta. Por lo pronto, Nicolas Sarkozy recibirá hoy a los arquitectos, y los proyectos se exhibirán próximamente en París a fin de que los estudie la gente que, para bien o para mal, los habitará.

 

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